LAS DOS ESCALERAS
Existen todo tipo de escaleras, las hay eléctricas, de acero, de madera y de concreto. Tenemos escaleras verticales totalmente, escaleras con descanso, escaleras en dos tiempos, escaleras de caracol, etc. Hay escaleras peligrosas, escaleras mal construidas, escaleras con pasamanos, escaleras suaves para usarse y escaleras totalmente incómodas. También hay escaleras simétricamente perfectas y las hay con escalones de diferentes tamaños que hacen tropezar a muchos. Hay escaleras anchas, hay escaleras angostas y hay escaleras cansadas.
Hay escaleras en mal lugar, algunos añaden a su casa más habitaciones y tienen la necesidad de poner una escalera, y sin planeación alguna hacen la escalera en el peor lugar de la casa o la hacen casi tan verticalmente que, ya viejos, terminan por no usar la parte de arriba.
Hay escaleras que tienen malos recuerdos, sus cicatrices les recuerdan la escalera de su hogar, la escalera de la escuela o la escalera de la cantina. Por andar de borrachos se fueron, como dijera el niño Sebastián, de puro otico. Peor aun, hay personas que fueron arrojados por las escaleras, ese dolor es todavía doble.
Las escaleras tienen peldaños, escalones o gradas. ¿Cuántos escalones se requieren para decir que ya es una escalera? Me imagino que varios, por lo que las escaleras las encontramos de muchos diferentes tamaños. Una de las cosas interesantes de la escalera es que generalmente tiene dos direcciones: Asciendes o desciendes por medio de ella. Salvo las escaleras eléctricas que suben o bajan, el resto sirve para ambas direcciones.
Pero simbólicamente las escaleras siempre señalan el ascenso, muchas personas utilizan el dibujo de una escalera para señalar hacia el éxito, la prosperidad, el avance de la empresa, el crecimiento de la iglesia, los proyectos personales, los pasos hacia la felicidad, etc. etc.
En la parábola del Hijo Prodigo hay dos escaleras, lo pongo de manera simbólica ya que físicamente no existen esas escaleras, pero es fácil identificarlas por sus características. La primera de ellas fue la que el Hijo Prodigo tomo al dejar al Padre y marcharse a la Provincia Apartada y es una escalera descendente.
Los escalones descendentes son cinco y los podríamos identificar así: El primero cuando pidió la herencia, el segundo cuando malgastó la herencia, el tercero cuando lo abandonaron y quedó en bancarrota, el cuarto cuando apacentaba los cerdos y finalmente el último escalón fue el hambre que lo hizo añorar el pan en la casa de su padre.
Esta primera escalera desciende a las partes más bajas de la condición humana en contraposición del diseño divino, lleva a cualquiera a perderse en la oscuridad cada vez más densa. Esta escalera es una trampa, quien desciende a través de ella, simplemente no sabe a donde se dirige, aunque cree, engañado que está ascendiendo.
El Hijo Prodigo ha de haber dicho: ¡Ahora si, voy que vuelo para las alturas! Pero cuan difícil fue el momento de la desilusión. Es como tomar un vuelo a Paris, la ciudad luz y el avión aterriza en la población de Bengonbeyene, en Guinea Ecuatorial. Allí se dio cuenta que definitivamente ese lugar no era su hogar, la población no tenía parecido alguno a lo que sería una familia, además no hablan su idioma ni tienen sus costumbres.
Así es la Escalera Descendente a la Provincia Apartada , cuando uno se aleja de Dios, no es otra cosa sino una caída libre y un descenso en picada a la autodestrucción. Los que han estado allá dan testimonio que allí es un lugar de oscuridad blanca, como dijera el escritor José Saramago en su libro “Ensayo sobre la ceguera”. De ese lugar no se puede salir sin ayuda de alguien más, alguien que te tienda una mano y te conduzca a la salida de ese sótano escuro.
La segunda escalera que yo puedo ver tiene una característica similar a la otra: También desciende. Así es, aunque parezca una locura, pero es la escalera de emergencia. Una escalera de emergencia siempre desciende. Si es una emergencia debes usarla e invariablemente tendrás que descender.
La segunda escalera fue utilizada por el Hijo Prodigo, la Biblia dice que regresó al Padre pero no por la misma escalera por donde había descendido, sino por esta otra que también desciende. El primer escalón de esta escalera es volver en sí, se dio cuenta de su condición y ya estaba en el principio de su salvación. El segundo peldaño hacia abajo es el reconocimiento de su necesidad, tenía hambre y estaba insatisfecho, sin humildad es difícil permanecer en este escalón.
El tercer escalón es ir al Padre, el Hijo Prodigo se levantó y fue en busca de su padre, ¿Será posible encontrar al Padre en lo más bajo de la tierra? ¿Acaso no se encuentra Dios en el cielo, el cual es su trono, y es la tierra el estrado de sus pies? Diremos que de alguna manera así es, pero en otra manera no es así. Dios está arriba en los cielos pero para que habite en nosotros debemos humillarnos ante su presencia.
El cuarto escalón es la confesión. Había pecado y lo reconocía, díganme ustedes si eso no es vergonzoso. Vivir en la mugre del pecado es vergonzoso, pero uno se puede cubrir en el anonimato, Reconocerlo, abandonarlo y luego ir al padre y decirle que hemos pecado es una cosa diferente, para ello se requiero una buena dosis de humildad, nuevamente la flecha señala hacia abajo.
Finalmente encontramos un quinto peldaño, el cual a diferencia de la primera escalera que es un descenso sin fin, de esta escalera de emergencia podríamos decir que es el último. Este último escalón es muy importante, muchos no lo toman, tienen miedo a ese escalón, muy rara es esa actitud, especialmente luego de haber tomado los otros. Este escalón es la oportunidad de Dios para comenzar de nuevo. ¿Cuántos andan por ahí viviendo en los escalones del arrepentimiento, la confesión y la recepción del padre sin comenzar de nuevo? Estoy seguro que algunos cuantos.
Nunca te de pena comenzar de nuevo, inténtalo otra vez, Dios está contigo desde el principio de la escalera que desciende a la grandeza. Tu matrimonio puede ser restaurado, puedes reconciliarte con tu familia, puedes comenzar de nuevo en tu negocio, en tu ministerio, en la realización de tus sueños. Dios es el Dios del último escalón, ahí te está esperando para empezar de nuevo.
Jesús utilizó esta segunda escalera: Una vez que comenzó su vida en la tierra, Jesús nunca dejó de descender. Siendo el Omnipotente, lloró; siendo el dueño de todas las cosas, no tuvo hogar. Siendo el Rey de Reyes, vino a ser un siervo; siendo el origen de la verdad, fue declarado culpable de blasfemia. Siendo el Creador, fue escupido por las criaturas. Siendo el dador de la vida, fue crucificado desnudo en una cruz, sangrando y jadeando sin aire.
Con su muerte, el descenso fue completo: Desde el pináculo de la alabanza en el universo hasta la máxima degradación y tortura de la muerte en una cruz. Fue la victima inocente de la maldad humana.
Con su vida y muerte como hombre, Cristo violó todos los principios del sistema mundano. El más alto vino a servir a los más bajos. El Creador y Sustentador de todas las cosas vino para entregarse a sí mismo. Según la perspectiva del mundo, la cruz vino a ser símbolo de necedad. Sin embargo, a los ojos de Dios Cristo vino a ser el más grande de los grandes.
Había cumplido totalmente el propósito para el cual Dios lo había enviado; había agradado al Padre y llevado adelante el Reino de Dios en la tierra. Pablo declara que por ese movimiento descendente de Cristo, Dios lo exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre sobre todo nombre.
Esa es la clave de todo, tomar la escalera descendente de Dios, la escalera de emergencia, la única que puede salvarnos y la única que puede descender a la grandeza de Dios.
Con amor, Arturo Delgado T.
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