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| Que la Biblia tenía razón: Si hubo creación | | Imprimir | |
| Escrito por Mario Ricardo García Reyes | |
| viernes, 10 de noviembre de 2006 | |
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Dr J. Ernesto Contreras P.Fuente: La Voz.
La generación espontánea fue refutada hace 100 años, pero eso nos lleva únicamente a otra conclusión: La creación sobrenatural. Esta no podemos aceptarla por razones filosóficas (motivos personales); por tanto, escogemos creer lo imposible: Que la vida surgió espontáneamente, por casualidad.”
Ralph O. Munster, profesor de la Vanguard University del Sur de California, citando a varios autores, concluye: “vemos pues, que la evolución es aceptada como un hecho, no porque pueda ser probada mediante evidencia científica, sino porque la única alternativa, la creación especial, es totalmente inaceptable”.
Así, “Debido a la inmensa evidencia que se ha añadido con estos descubrimientos, los grandes científicos reconsideran hoy seriamente a la creación y a Dios.”
“Este cambio de mentalidad no es nuevo”, agrega el profesor Munster: “No debemos olvidar que, a lo largo de la historia, cada edad ha sido acosada por ideas falsas.
Por ejemplo, durante quince siglos se pensó que el sol y otros planetas, giraban alrededor de la tierra (teoría egocéntrica), lo cual se comprobó que era erróneo.
Durante los siglos XVII Y XVIII se enseño como teoría universalmente aceptada y enseñada como hecho científico (como la evolución ahora) que el “flogisto” era el elemento que determinaba la combustibilidad de las cosas, pero fue refutada categóricamente por el químico francés Lavoisier, quien demostró que el oxígeno era el elemento clave para la combustión.
Debemos recordar que el hecho de que la mayoría de las personas acepten una idea, no la hace necesaria.
Una persona nacida en 1975 o antes, ha sido testigo de más de mil descubrimientos científicos en microbiología, bioquímica, física, astronomía y matemáticas, que concluyen que la Biblia tenía razón en todas las ocasiones y que ya no queda la más mínima duda de que el origen del universo, la tierra y todo lo que en ellos hay, es producto del diseño y no de la casualidad (evolución).
Las poderosas computadoras actuales, han comprobado que por simple ley de probabilidades, la posibilidad de que por azar, aunque fuera a lo largo de miles de millones de años, se hubieran ordenado las moléculas necesarias para que espontáneamente, se formara la más sencilla de las proteínas, que son la base de la estructura y función de los seres vivos, es cero.
La inmensa cantidad de leyes de física, química, astronomía, etc., que son necesarias para que el universo y la más pequeña célula funcionen, sin caer en un caos total, hacen necesario que haya habido un diseñador de todo lo que existe y conocemos. Wernher Von Braun, exdirector de la NASA, dijo: “Es tan difícil entender a un científico que no reconoce la presencia de Dios... como lo es comprender a un teólogo que niegue los avances de la ciencia”.
Basta mencionar los conocimientos que sobre biología se han hecho, a partir del descubrimiento del ADN, el metabolismo intracelular, y el genoma, para entender cómo es que para que funcione y se mantenga todo ser vivo, sea de una célula o de miles de millones de ellas, los genes tiene que determinar, desde el principio y en forma completa, la formación de cada una de las miles de proteínas que funcionan como enzimas, coenzimas o facilitadores y que tienen que tener una estructura exacta, estar presentes en una proporción estricta, y ejercer su función en forma sistematizada y perfectamente coordinada, para que aún las más sencillas funciones celulares (como respirar o utilizar el azúcar), se puedan llevar a cabo.
Esto es conocido como la ley del todo o nada y es un argumento irrefutable en contra de la evolución, pues hace imposible que haya habido formas “menos evolucionadas” de los órganos, tejidos y sistemas de un ser vivo.
Scott M Huse, científico de las Fuerzas Armadas de E.U.A., dice al respecto: “Los evolucionistas tienen la dificultad para explicar el accidental desarrollo gradual del ojo humano, por su extraordinaria complejidad, pues puede realizar cada día, 100,000 movimientos independientes, sin quejarse y mientras dormimos, efectúa su propio trabajo de mantenimiento.
Cuando consideramos la asombrosa y sofisticada sincronización de las complejas estructuras y mecanismos que trabajan unidos para producir la visión humana, es difícil comprender cómo los evolucionistas pueden creer honestamente, que el ojo se desarrolló.
Darwin dijo: “Suponer que el ojo haya podido formarse por selección natural, parece, lo confieso libremente, el mayor absurdo posible”. |
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Georges Wald, ganador en 1967 del Premio Nóbel de la Paz, en el área de ciencia, declaró: “En cuanto al origen de la vida en esta tierra, sólo hay dos posibilidades: Creación o generación espontánea. No hay una tercera forma.