Eventos y Actividades

Reunión General
Te esperamos todos los domingos en nuestra reunión General a las 10:30 a.m. en el Nuevo Ágape. Tenemos transporte gratuito desde Agape (Austria No. 100 Col. Providencia), saliendo a la 10:00 a.m. ¡No faltes!
 
encuentro

Nuestros Pastores

Arturo y Paty Delgado

Pastores del Centro Familiar Cristiano Agape

Entrar






¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí
Carta Pastoral Julio 2009 | Imprimir |  E-Mail
Escrito por Administrador   
miércoles, 12 de agosto de 2009

La Carta Pastoral  

 

JULIO 2009

 

 

 

¿Ir o no ir a la reunión?

Estimados amigos

 

 

 

         Nuevamente me encuentro en Costa Rica, su capital San José es una ciudad muy parecida a cualquiera de nuestras ciudades en México. Comenzamos con el CEID (Curso Especial de Investigación Doctoral) viernes y sábado, aquí nos pasamos dos días maratónicos con sesiones desde temprano por la mañana hasta la noche. Este curso es previo a los cursos presenciales que tomaré en las siguientes dos semanas.

 

 

 

         Hoy domingo me levanté para tomar el desayuno y pregunté a mi compañero de habitación, un uruguayo hijo de alemanes inmigrantes que mide 1.98 mts., si iría a la iglesia, me dijo que saldría a tomar un paseo pero que definitivamente no iría a la iglesia. En eso me vino a la idea de hacer lo mismo que hacen muchos cristianos (algunos como los que hoy leen esta carta), esto es, no ir a la iglesia en domingo. Pensé en quedarme acostado hasta la tarde, pero preferí salir a la alberca de la municipalidad de Goicoechea para nadar y luego tomar un paseo por la mañana, todavía con la idea en mente de no ir a alguna congregación.

 

 

 

         Durante una hora, mientras le daba una y otra vuelta nadando a la alberca, la idea de no ir a la iglesia me fue calando la conciencia, finalmente terminé de nadar, me bañe y me fui en busca de cualquier iglesia que me encontrara primero. Mientras la buscaba pensé igual que antes, voy a hacer lo que hacen los cristianos, pero ahora especialmente cuando van a la iglesia.

 

 

 

         Así que me fui a la iglesia en Pants y tenis, (muchos nunca me han visto vestido así, casi no me reconocerían), caminando por la calle escuché un grupo de alabanza, tremendo ruido me hizo pensar que era una iglesia grande, pero para mi sorpresa eran solamente unas 50 personas y quien dirigía la alabanza era un solo joven que hacía tal bulla con su teclado que parecía toda una orquesta. Tomé un lugar en la parte de atrás y, como dije antes, hice lo que otros hacen cuando van a la iglesia: Sólo mirar, ver quien entra y bostezar. Estaba tan entretenido haciendo eso que me olvidé por completo a lo que se va a la iglesia: A buscar a Dios en adoración y recibir palabra de dirección para nuestra vida.

 

 

 

         Seguí con mi actitud, terminó la adoración luego vino la Santa Cena, para ser sinceros observé un desorden peor que en nuestra congregación. Luego la ofrenda, pero antes una chica vendiendo un periódico cristiano en 150 colones (cuatro pesos), parecía voceadora y hasta daba feria a los hermanos. Finalmente vino la predicación, no sé si era porque me sentía cansado o porque era aburrido el mensaje, pero hice lo que muchos hacen: me dormí. Claro que no fue solo en momentos, al fin y al cabo nadie me conocía. El predicador se dedicó a atacar la fe de aquellos católicos que hacen procesiones, tal cosa no me gustó, pero en fin, no era mi pulpito ni mi tiempo y los hermanos le escuchaban con agrado.

 

 

 

         Casi al final de la reunión, convencido que era una reunión más y sin mucha trascendencia, el pastor hizo la invitación para aceptar a Cristo y miró directamente hacia donde yo me encontraba, ¡claro, pues yo era visita y necesitaba a Cristo! Obviamente que éste que les escribe no pasó al frente, pero si pasó Gaby. Se preguntarán quién era Gaby y cómo supe su nombre, pues simplemente se lo pregunté.

 

 

 

         Cuando el pastor hacía la invitación para aceptar a Cristo Gaby paso al frente, con un paso cadencioso, llevaba minifalda, toda una mujer. Aceptó a Cristo, el pastor oró por ella y luego miré que algo le dijo al pastor al oído, el pastor la miró con mucha compasión y luego la presentó a la iglesia como JOSÉ, ¿cómo que José? ¡la mujer era un travesti homosexual! Ni siquiera me hubiera imaginado que era hombre, lloraba profusamente confesando su pecado y sus deseos de cambiar.

 

 

 

         Al salir de ahí le pregunté su nombre anterior, por eso supe su “nombre artístico”. Me fui de esa iglesia sin despedirme de nadie, solamente del nuevo José, quien ahora creyente en Cristo comenzaba una vida nueva pero a la vez muy difícil dado su antecedente. Pero la lección más grande fue que a la iglesia van los que tienen deseos de ir y de recibir de Dios, Yo sin muchas ganas en esta ocasión pero al final con una profunda gratitud a Dios por haberme llevado a esta pequeña iglesia donde se manifestó el poder de Dios a pesar de nosotros.

 

 

 

         Cuando vayas a la reunión de la iglesia, ve en busca de Dios y espera grandes cosas de Dios, no mires el reloj, la predicación tan mala, ni lo aburrido del predicador, simplemente ve porque tienes ganas de ir y ver la mano de Dios manifestada en ti o en los Gaby-Josés que tanto necesitan de Dios como nosotros.

 

 

 

Arturo Delgado T.

 

 

 

Posdata: En la película de Nacho Libre, el protagonista le dice a Dios porqué le puso un gran gusto por la lucha libre y a la vez lo hizo tan mal luchador. Yo también le he preguntado lo mismo: ¿Porqué me gusta tanto predicar y porqué soy tan mal predicador?

 
< Anterior   Siguiente >